viernes, 16 de octubre de 2015

Inauguración nuevo túnel vehicular French-Azcuénaga

El intendente Lic. Lucas Ghi y el presidente del Concejo Deliberante Dr. Hernán Sabbatella, junto al ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo inauguraron un nuevo túnel vehicular en la zona céntrica de Morón mediante una teleconferencia que mantuvieron con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Es el segundo que se abre en menos de un mes junto al Estado Nacional para mejorar el tránsito y la seguridad vial y optimizar el tiempo de los conductores. El nuevo túnel vehicular pasa por debajo de las vías del Ferrocarril Sarmiento, en el cruce de las calles French y Azcuénaga. Tiene una altura de 2.9 mts, es para tránsito liviano y de mano única. Cuenta con vereda de seguridad para cruce peatonal y de bicicletas.

Se complementa con el que fue inaugurado hace poco más de un mes en el cruce de las calles Valle y Saldías, que tiene las mismas características, y con el que funciona en la calle Casullo, que es de doble mano única en sentido inverso a los anteriores para agilizar la entrada y salida desde y hacia la zona céntrica de Morón.

El próximo túnel que comenzará a funcionar está ubicado en El Palomar, debajo de las vías del Ferrocarril San Martín, en el cruce de Matienzo y la Ruta 201. En este caso se trata de un túnel doble mano, con una altura de 4.10 y que contará con habilitación para la circulación de tránsito pesado.




LA IZQUIERDA ARGENTINA Y SU FALTA DE MEMORIA

Por Héctor “Tito” González
   
   Hace 50 años que pertenezco a la izquierda argentina. Militando y teniendo el honor de haber sido propuesto un par de veces como candidato a Intendente de Morón.
   
   En la década del 40, con el advenimiento del peronismo, todos reconocían que las mejores leyes que llevaron a Juan Domingo Perón al poder eran de origen socialista.
A pesar de esto, nos mantuvimos al margen de ese gran movimiento de masas donde estaban fundamentalmente los trabajadores. Y nos encontramos de pronto, tomados del brazo con Tamborini y Mosca en la Unión Democrática, con el respaldo del famoso embajador norteamericano Spruille Braden.

   Y nos decíamos “Quizás alguna razón habría…”

   En el ´55, ante el golpe cívico militar que derroca al gobierno Constitucional, el político más representativo de nuestro partido por entonces, acepta una embajada en el Uruguay y de nuevo, “alguna razón habría…”

   En el ´73 sí ocupamos el lugar que correspondía y muchos nos unimos de una forma u otra a los jóvenes combatientes que trataron de liberarnos de esa oprobiosa dictadura.
En definitiva, mi testimonio aborda un segmento histórico de más de 50 años a lo largo del cual  el proletariado, ya sea porque no sabemos o no podemos, nos sigue dando la espalda.


   La cuestión es que hoy atravesamos por un momento crucial en nuestra política Nacional y continental.

   No desperdiciemos la nueva oportunidad que nos da el pueblo y luchemos unidos contra la derecha internacional que trata de invadir a los países sudamericanos.

   No seamos funcionales a la derecha y al imperialismo. Estemos donde debemos estar: la izquierda junto al proletariado en la experiencia del movimiento de masas, y no repitamos, aquella auto-justificación del “alguna razón habría…” con la cual nos sostuvimos por décadas en la vereda de enfrente a la clase trabajadora.



Continúan los operativos contra las picadas ilegales

En los últimos operativos se secuestraron 6 vehículos y se labraron 10 actas de infracción. Los controles se realizan todos los fines de semana en distintos puntos del partido.

El Municipio de Morón continúa realizando operativos de seguridad en las principales calles y avenidas del partido y en las zonas donde funcionan locales nocturnos con el objetivo de evitar picadas ilegales y prevenir accidentes de tránsito. A partir de estos controles se secuestraron 6 vehículos (motos y autos) y se labraron 10 actas de infracción. En lo que va del año se secuestraron 426 vehículos y se labraron 632 actas.
Los operativos están a cargo de las direcciones de Seguridad Ciudadana, Tránsito y Transporte e Inspección General de la comuna y se articulan junto a Gendarmería Nacional, el Comando de Prevención Comunitaria (CPC) y la Policía Bonaerense.
 Además, en el marco de las acciones que el Municipio realiza para erradicar esta práctica ilegal y evitar accidentes de tránsito, este mes se implementó el sistema de fotomultas.
Este dispositivo permite registrar las infracciones realizadas por violación de semáforos en cruces peatonales. Asimismo, a través de un cinemómetro móvil se registrarán las infracciones cometidas por exceso de velocidad en la autopista y en las principales avenidas.
Por otra parte, el Municipio lleva adelante una campaña permanente de seguridad vial en contra de las picadas ilegales y articula acciones con la Justicia para lograr que se condenen a quienes participan de esta práctica.


RED DE COMUNICADORES DEL MERCOSUR. ELECCIONES EN EL PARLASUR

Frente a las operaciones de prensa y las descalificaciones que sufriera la elección de legisladores al Parlamento del MERCOSUR, la misma es hoy un dato de la coyuntura política de nuestro país.

Esto ocurre así pues, a la importancia que el tema de la integración regional tiene –aún por diversas razones- en distintos sectores de la sociedad,  se le suma la acción y la militancia emprendida por los integrantes de la lista del Frente para la Victoria a nivel nacional y por algunos referentes o candidatos provinciales de ella.

Esto se puede comprobar observando la cantidad de actividades, debates, y reuniones que los diversos candidatos del FPV realizan por todo el país y no sólo en la ciudad de Buenos Aires. Esta dinámica tiene un alto contenido político que es necesario resaltar, como así también, la reunión que realizaran en Montevideo para lograr –como finalmente ocurrió- asumir en sus cargos, antes que termine este año.

Por otro lado, resulta importante remarcar, que en el armado de la lista están expresadas una variedad de sectores, referencias, organizaciones y temas que la potencian en la consideración pública. Distinto fue con algunos candidatos provinciales, en donde no se siguió la misma lógica, sino que se priorizaron otro tipo de acuerdos y criterios.

La lista del FPV triunfó en las PASO pero es necesario consolidar las cifras obtenidas y lograr un mayor número de representantes en el PARLASUR. Ese pequeño porcentaje de voto en blanco o de personas que no fueron a sufragar es el componente electoral sobre el que hay que trabajar, en los días que restan.

La comunicación tiene allí un rol que cumplir, y la RED de COMUNICADORES del MERCOSUR convoca a este desafío al conjunto de las organizaciones y a otras experiencias y redes para fortalecer lo realizado.

Es verdad que muchos podrán argumentar las carencias actuales del PARLASUR, lo que resulta tan cierto como esto, es que a la estructura regional hay que llenarla de política, de propuestas, de articulación entre los que sean electos y el conjunto de las fuerzas sociales, populares y nacionales.

Así también es necesario avanzar, conjuntamente, en la vertebración con las espacios afines en el resto de los países hermanos; pues hay problemáticas, realidades y necesidades que deben llegar a los órganos decisorios del MERCOSUR con mucha más fuerza, con mayor nivel de convocatoria.

Para ello hay que darse a nivel general y en cada provincia en particular, una trabajo permanente por construir consensos con los compañeros/as que resulten electos; debatiendo y exigiendo a propios y extraños cuando no exista un compromiso real y efectivo con la causa de la integración regional.


Es por ello que desde la RED de COMUNICADORES del MERCOSUR reafirmamos  el compromiso de fortalecer este espacio legislativo en construcción. La tarea está planteada.

domingo, 4 de octubre de 2015

Entre la necesidad y el deseo

Por Daniel Chaves

Alguna vez, el diputado nacional Jorge Rivas sintetizó con meridiana claridad cuál era, a su entender, el mayor punto de identificación, entre muchos ejes de coincidencia que poseía con el gobierno kirchnerista. Y lo dijo simple y breve “lo que más me entusiasma de este gobierno son sus enemigos”. Lo cual constituye una base de posible aglutinación y punto de partida para transitar un camino de unidad en la diversidad, respetando desacuerdos e incluso tolerando contradicciones propias y ajenas, precisamente como consecuencia de tener en claro qué sectores e intereses corporativos se paran “en la vereda de enfrente” al movimiento nacional, de base popular.

Recupero este concepto disparador de reflexiones y sanos debates que planteó en su momento el citado edil socialista, habida cuenta de su formidable vigencia, que lo convierte para quien escribe estas líneas, en un faro que ayuda a disipar neblinas marítimas e incertidumbres múltiples ocasionadas por limitaciones propias del campo nacional. Pero aunque gradualmente pareciera que la tendencia es a “aclarar” cada vez menos seguido, la luz está allí adelante, intacta: los enemigos son los mismos, las estructuras operativas desestabilizadoras, los recursos del rumor periodístico, idénticos al aplicado al menos en los últimos 85 años. La masa crítica opositora y el tenor de sus acusaciones, tan similar desde Yrigoyen a esta parte en cuanto gobierno de masas existió en este país, y salvando sus lógicas y numerosas diferencias y características.

Partir de esta definición por el opuesto es de utilidad y máxime cuando aplica a ciudadanos que manifiestan un grado de apoyo con reservas y desde una perspectiva autónoma, tal quien aquí escribe. Lo cual debiera poder llegar a ser enriquecido y ampliado con entusiasmo y genuina pasión militante en la medida que se instale la más que probable nueva jefatura tanto presidencial como del movimiento nacional y popular (en un país donde el presidencialismo conserva altísimo impacto social, no sólo simbólico sino además –y no nos chupemos el dedo- por algo más ultra pragmático como lo es la disponibilidad de recursos).

Se trata, como dice el refrán, de “dejar andar al rengo para ver de qué lado cojea”, para que los dichos se transformen en hechos. Y ahí sí, sopesar con mayor fervor, o mayor crítica según cada circunstancia, el desarrollo de los acontecimientos.

Asistimos a una campaña electoral donde, más allá de los recursos algo exacerbados para esta oportunidad del “denuncismo” mediático filo-sensacionalista en consonancia algunas veces con integrantes del Poder Judicial, las disputas de campaña vienen dejando entrever, en términos generales, pobreza discursiva y en particular, una alarmante escasez de creatividad y elaboración de contenidos políticos por parte del bloque opositor que permitan conmover, “enamorar” al electorado que transita búsquedas contrarias a las del modelo nacional popular, y a la ciudadanía independiente que, en apreciable número, opta por el
denominado “mal menor”, inhibidos en tal disyuntiva de escoger por una propuesta que los contenga en plenitud, simplemente por no existir en el escenario actual. De todo esto también se nutre y gana en firmeza el rumbo del Frente para la Victoria en su marcha a la retención de la Presidencia de la Nación en la primera vuelta electoral. A sus evidentes aciertos, se le añade la  incompetencia crónica de la dirigencia político-empresarial y mediática opositora por instalar una construcción aglutinante, policlasista y convincente en cuanto al diseño de un proyecto de país.

Y aunque se palpen numerosas calcificaciones de incierto desenlace al interior del campo nacional, la mística ganadora inherente a la esencia del peronismo, la elevada imagen de la actual presidenta –con proyección internacional quizás a mediano o corto plazo- una cuidadosamente remozada imagen del candidato presidencial y, reitero, el regalo extra de la profunda limitación ideológico-programática vigente en la inmensa porción de la “vereda de enfrente”, permiten ir palpitando el desenlace de aquí al 25 de Octubre a la noche.

Brillante don Jorge Rivas, con su definición de antaño, al menos para el corto plazo, alcanza y sobra.

Después… después vendrá una nueva historia. Probablemente con matices propios y modificaciones más o menos contundentes a la construcción movimientista de amplio abanico ideológico, tal como la conocimos en estos últimos años.


Pero no es tiempo para hacer futurología. Las propias contradicciones del movimiento nacional se irán depurando con la generación de sucesivas y nuevas contradicciones, en espiral ascendente y a la espera de intervenciones pragmáticas para la resolución de más y mayores demandas sociales, empresariales y del oscuro mundo de las finanzas internacionales, siempre dominadas y en representación del imperialismo. 


sábado, 26 de septiembre de 2015

Todos con DANIEL SCIOLI, ANÍBAL FERNANDEZ Y HERNÁN SABBATELLA

“Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también unir mi voz a la de ustedes, las famosas tres ‘T’: Tierra, Techo y Trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo digo y lo repito: Son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos.”
                                                                                  Papa Francisco, 9 de Julio 2015

            Nuestras organizaciones han luchado siempre por estas conquistas populares. Creemos que el proceso político que comenzó Néstor Kirchner en el 2003 y que continúa Cristina Fernández han logrado mejoras sustanciales en los niveles de vida de nuestro pueblo (Asignación Universal por Hijo, movilidad jubilatoria, los planes Progresar y Procrear) nos han hecho avanzar como sociedad con las políticas de derechos humanos (Matrimonio Igualitario, ley de medios, juicio a los genocidas) y nos han impuesto como nación soberana ante el mundo (el freno a los fondos Buitre, el no al ALCA, la integración regional con MERCOSUR, UNASUR y CELAC).
Queda mucho por hacer y creemos que profundizar el proyecto es el camino. Queremos avanzar por más derechos, más industria y más trabajo. Queremos que el próximo presidente de continuidad al proyecto nacional, popular y americanista iniciado por Néstor y continuado por Cristina.
            No queremos volver al neoliberalismo que nos dejó un país devastado por la desocupación, la pobreza extrema y territorios inviables. Ese imperialismo que hoy está representado en Macri, Vidal y a nivel distrital en Tagliaferro.
            Es por eso que movimientos sociales, representaciones gremiales y agrupaciones partidarias constituyeron a nivel nacional un espacio de confluencia con el fin de dinamizar y aportar al último tramo de campaña electoral.

            En Morón acompañamos esta propuesta y constituimos la mesa
“SCIOLI PARA LA VICTORIA – TIERRA, TECHO Y TRABAJO.”
Que realizará acciones de campaña para consolidar la victoria del FPV en todos los niveles:
A nivel nacional DANIEL SCIOLI – CARLOS ZANNINI
A nivel provincial ANÍBAL FERNANDEZ – MARTÍN SABBATELLA
A nivel distrital HERNÁN SABBATELLA

            Las acciones se realizarán casa por casa entregando material del FPV dando la discusión y acercando la propuesta vecino por vecino. Además, se realizarán todos los viernes actividades en distintas plazas de Morón que contarán con el camión de la economía popular de pastas y lácteos, asesoramiento de ANSES, radio abierta y recepción de propuestas para nuestro distrito.
18 de Septiembre en Plaza Manzanar, el 25 en Plaza Evita, el 2 de Octubre en plaza Monumento a la Bandera, Morón sur;  el 9 en Plaza San Juan, Castelar sur; y el 16 en Plaza La Rotonda en El Palomar.

Mesa de Organizaciones “SCIOLI PARA LA VICTORIA – TIERRA, TECHO Y TRABAJO”

FRENTE PARA LA VICTORIA – MORÓN

Refuerza estos conceptos Agustín Ramponelli, referente del MUP Morón, quien sostiene: "Pensamos una Argentina que viene con ningún campesino sin tierra, ninguna familia sin techo y ningún trabajador sin derechos. Pretendemos volver a la base de esas necesidades primarias que quiere el pueblo. Hemos avanzado mucho en estos 12 años; no sólo en materia de inclusión social y derechos humanos, en educación y prevención, en tecnología y producción; le hemos devuelto el valor a la política. La política vuelve a ser una herramienta de cambio y transformación  social y no un fin en sí misma. Desde la Mesa de las Tres T Morón, bajo la consigna del Papa Francisco y la conducción de Cristina vamos a ganar en octubre con Daniel Scioli y el Chino Zannini, Aníbal Fernández y Martín Sabbatella, en la provincia, y en Morón Hernán Sabbatella. Porque no queremos volver a los 90´, porque entendemos que falta seguir profundizando el modelo para cumplir el viejo sueño de una Patria más Justa, Libre y Soberana". 




domingo, 20 de septiembre de 2015

La lógica política del PRO: odio, miedo y demagogia

Por: Pablo Santiago

¿Cuáles son las condiciones político-discursivas que pueden llevar a un amplio sector de la población (no sólo oligarcas) a votar a Macri y apoyar un eventual gobierno macrista? Más allá de la desesperación electoral de una UCR en extinción, ¿qué razones pueden explicar que las bases radicales terminen como furgón de  cola de un proyecto neoliberal? No existe una sola causa o una única respuesta. Son diversas las estrategias discursivas que intervienen y que son instrumentadas con el objeto de generar una especie de consenso alrededor de un candidato que de otro modo difícilmente pudiese ser verdaderamente representativo del conjunto heterogéneo que hace a la sociedad argentina, y a la oposición. Por ello seleccionamos los tres ejes estratégicos más notorios alrededor de los cuales el macrismo construye su discurso, con el soporte mediático.

El odio:

El primer ordenador es el odio. Desde un principio el PRO ha carecido de una estructura territorial y su proyecto de país es inconfesable; por otro lado, Mauricio Macri no posee carisma, y no configura como un líder político-carismático que pueda catalizar un sinfín de demandas opositoras entorno a su figura, y menos entorno a su fuerza política la cual carece de propuestas realistas y positivas. El incomprensible alineamiento de un sector de la oposición y de los votantes opositores detrás del PRO en parte puede ser explicado como el resultado del odio instrumentado como aglutinante, por encima de cualquier otra razón considerada racional.

¿Y cómo se construyó ese odio? Pues mediáticamente. Las campañas mediáticas del Grupo Clarín, La Nación y sus satélites se han focalizado sobre ciertas personalidades y organizaciones políticas estratégicas del oficialismo, ejerciéndose sobre las mismas una propaganda sistemática de demonización. La ausencia de propuestas por parte de la oposición derivó en un manantial infinito de denuncias, en su mayoría posteriormente refutadas, que contribuyeron a construir un imaginario colectivo opositor y generaron las condiciones de una precaria unidad opositora. La inexistencia de propuestas positivas por parte de la oposición y sus propias diferencias internas pasaron a un segundo plano frente a la urgencia inducida de un enemigo moral construido desde las editoriales: el kirchnerismo. Solo la “necesidad” prioritaria de derrotar al kirchnerismo, una necesidad creada en función de falacias, mentiras y una indignación estimulada desde los medios, funcionaría como factor de unidad de una oposición sin contenido alrededor de una débil candidatura como es la de Macri. El poder mediático-económico neoliberal (opositor) construyó y estableció su enemigo. El significante vacío de la oposición es el odio al kirchnerismo. Enemigos y odios: el consenso sin exclusión proclamado por el liberalismo no existe y nunca existió.

El miedo:

Hace ya mucho tiempo, desde el periodismo, el documentalismo y la academia se ha discutido acerca de la utilización del miedo como forma de manipulación. Sobre la base de anuncios catastróficos, se pretende luego justificar todo tipo de políticas que en otro contexto serían fácilmente repudiables.  Además, el miedo se asocia al odio para identificar “responsables” y contribuir a la demonización de ciertos actores, en este caso gubernamentales.

Nuevamente, aparecen los grandes medios de comunicación (supliendo la ausencia de una derecha orgánica y partidaria) interviniendo en el imaginario colectivo, contribuyendo a la especulación y creando falsas expectativas, necesarias para justificar luego el ajuste. Macri necesita que los grandes medios insistan con la inminencia de graves crisis económicas, inconsistencias severas, eventuales devaluaciones y la necesidad del “sinceramiento” de la economía, todo esto frente a un kirchnerismo que “miente”, para justificar su futura política económica ortodoxa; Macri necesita de dichas campañas y operaciones de prensa para construir sobre las bases de esa virtualidad su propio discurso de ajuste económico, ya justificado a priori por el relato antedicho. Negando la realidad, negando el crecimiento económico ocurrido, los millones de puestos de trabajo y la distribución de la riqueza a través del consumo popular, el empleo y el mercado interno, negándolo todo, y propalando la idea de un inminente apocalipsis económico que nunca sucede, los medios tradicionales y el PRO buscan justificar un ajuste económico futuro e innecesario, que generará desocupación y alta rentabilidad (esto último sólo para unos pocos). Es un proceso de ablandamiento ideológico necesario para que Macri pueda imponer políticas económicas de ajuste, neoliberales y anti-populares, como la devaluación o el endeudamiento, que de otra manera y en el actual contexto económico y político serían rechazadas por el sentido común. La política neoliberal ya ha fracasado y lo sigue haciendo en todo el mundo.

La demagogia:

Sin embargo el miedo y el odio no son suficientes por sí solos; constituyen variables contundentes para influir sobre un sector de la población, pero no sobre la mayoría ni en forma determinante. Hay sectores que esperan propuestas a pesar de todo. Aquí aparece la demagogia más grosera que no es cuestionada como inconsistente por parte de algunos periodistas.

¿Acaso la demagogia no era una característica propia del “malvado populismo”, según la derecha liberal-racionalista? Pues parece que no. Parece que tampoco los liberales argentinos cumplen con los requisitos bibliográficos del liberalismo: racionalidad y utilidad (economía libre) por encima de las “pasiones” políticas distorsivas, y consenso absoluto por sobre las polémicas; nos encontramos hoy con una derecha liberal que apela a los sentimientos más bajos y a la demagogia como modus operandi en la política y en la economía, tergiversando la información y la realidad, y que demoniza y estigmatiza a los adversarios creando enemigos. ¿Será que la realidad ya no es compatible con sus discursos históricos y su pose moral? ¿Será que han fracasado tantas veces que su racionalidad selectiva (sic) hoy es repudiada por las mayorías, y entonces precisan recurrir a otras artimañas?


La demagogia del PRO es un conjunto de promesas propias del género fantástico, donde se nos dice que nos otorgarán cada vez más derechos sobre la base de recortar la inversión pública y social; una panacea de milagros sociales ocurridos a causa de un ajuste económico mágico y único (pues todos han fracasado). Ni que hablar del travestismo político que exhibe el PRO, diciendo y desdiciéndose constantemente en función de las encuestas. Un entrelazado de contradicciones, por no decir mentiras flagrantes. Eso señores, es demagogia. Y es repudiable por la sola razón de atentar contra la política en tanto tal, cuando no contra la moral y la ética. En última instancia, el (neo)liberalismo siempre prescindió de la moral y la ética, pese a jactarse de encarnarla.

BOLIVIA: ¿ESTADO AUTONÓMICO O ESTADO PLURINACIONAL?

Por Rafael Bautista S.

Mañana se realizará el referéndum autonómico. Poco importa si gana el sí o el no. El debate acerca de las autonomías muestra la pérdida –incluso gubernamental– del horizonte plurinacional. El lenguaje que expresa, tanto al gobierno como a la oposición, es el autonómico; toda discusión ha devenido en una pueril guerra declarativa: ¿quién es más autonomista? El que se aparta de esa discusión está “políticamente incorrecto”. El lenguaje autonomista ha borrado las fronteras entre la derecha y la izquierda, también la esfumado las referencias de lo popular, así como el carácter revolucionario que anunciaba el horizonte plurinacional. Así ha degenerado el debate político (para deleite del circo mediático). En esa trifulca poco importa lo verdaderamente importante; todos pelean, de uno y otro lado, por su exclusiva sobrevivencia. Tanto oposición como gobierno son, de ese modo, hermanados en lo inmediatista: todo se trata de sobrevivir, y a cualquier precio.
Hace poco, un reconocido intelectual del lado conservador declaraba, en una radio local, que la Constitución que aprobamos el 2009, no fue la que emanó de la Asamblea Constituyente (expulsada de Sucre, pero culminada en Oruro) sino de las “mesas de concertación” que, tanto gobierno como oposición, “celebraron” en Cochabamba y La Paz. Esto corrobora lo que ya habíamos advertido: el 2009 confirmamos un rapto, pues el poder constituyente había sido anulado por el orden instituido y, con ello, se reponía éste último a costa de la soberanía plurinacional.
La nueva Constitución, que debía contener una nueva estructura normativa del Estado plurinacional quedaba viciada por las prerrogativas liberales (que habían sido ya introducidas, aunque tímidamente, en la Asamblea Constituyente, y reafirmadas muy diligentemente en las “mesas de concertación”); de ese modo se resucitaba al Estado anterior y se despachaba al rincón de los recuerdos la potencia revolucionaria del poder constituyente. Lo que el proceso de cambio tenía de revolucionario, lo tenía por ser un proceso constituyente. Pero si esta potencia constituyente es desconocida por el orden instituido, entonces lo que sucede no es sino la reposición del carácter señorial-liberal del Estado colonial. En resumidas cuentas, se trataba de un coup d’Etat. Suprimido el poder constituyente se suprimía al sujeto constituyente y, en su lugar, aparecía un sujeto sustitutivo que, a nombre del proceso de cambio, cambiaba todo para no cambiar nada.
¿Qué era lo que reponía las prerrogativas del Estado señorial-liberal? El proyecto que abrazó la oposición más conservadora para enfrentar y bloquear toda posibilidad de constituir un Estado plurinacional y que, infelizmente, abrazó finalmente el mismo supuesto gobierno del cambio: el Estado autonómico.
Cuando los pueblos de tierras bajas empezaron, a fines del siglo pasado, el proceso constituyente, reclamando una nueva Asamblea para refundar nuestro país, lo hicieron enarbolando algo que, en todas las luchas emancipadoras indígenas había estado siempre presente: la autodeterminación de los pueblos. El lenguaje oenegista de la época tradujo eso por “autonomía”, lo cual sirvió a la derecha para asimilar, otra vez, a lucha popular, bajo una terminología pertinente a sus intereses. De ese modo se legitimó –tarea de intelectuales– el proyecto conservador con nuevas banderas populares. En octubre de 2003 eso era claro, pues la respuesta de la oligarquía camba fue rotunda ante la gesta revolucionaria de octubre: el reclamo de autonomía se hizo unánime en la derecha, porque lo otro significaba la creación de un nuevo Estado. Ante aquello ya inevitable, más aun con la elección de Evo, a la derecha sólo le quedaba la negociación o la capitulación.
El chantaje al proceso constituyente se expresó de este modo: sólo podía ser viabilizada la Asamblea Constituyente si se incluía las autonomías. Ésta fue la trinchera adonde se recluyó el ámbito conservador y, desde allí, boicoteó todo. El propósito era claro: el nuevo proyecto de Estado, si triunfaba, debía ser minado desde adentro. Las concesiones que se fueron confiriendo no bastaron, pues hasta exiliada de Sucre, la Constitución aprobada en Oruro fue “abierta” con la connivencia del propio gobierno y, de ese modo, “revisada” por los intelectuales al servicio del proyecto oligárquico. La facción gubernamental afirma, para su descargo, que sólo aquello viabilizaba la aprobación del texto constitucional; lo que no admite es que aquella “revisión” le devolvía al Estado su carácter conservador y, gracias a ello, podía reponer su estructura liberal. Los ideólogos del gobierno no veían tanto problema en ello porque sus premisas también eran liberales, es decir y, por ello mismo, aquello se llamaba acertadamente “mesas de concertación”.
No se enfrentaban dos visiones o proyectos de Estado sino que, a lo sumo, se negociaba la hegemonía. De ese modo, el sujeto sustitutivo repetía, para su propia desgracia, la paradoja señorial. No estaba a la altura de su desafío histórico: encarnar el nuevo horizonte político; lo único que hizo fue, como toda nueva elite, negociar, con la vieja, el poder arrebatado al pueblo. La oligarquía estaba derrotada pero, aun así, el sujeto sustitutivo –cuyo horizonte de creencias lo ataban al viejo Estado– en aquella negociación le devolvía a la vieja elite sus prerrogativas.
El llamado entorno q’ara repetía la historia como comedia, domesticando la revolución que el pueblo les había delegado. Hubiesen sido revolucionarios el 1952 pero ya no el 2009. El pueblo no había encarnado, en el 52, la necesidad de refundar nuestro país; pero desde el 2003 era inobjetable una nueva Constitución y un nuevo Estado. Las naciones y pueblos indígenas nos habían enseñado que el secreto de nuestra dominación radicaba en el propio marco normativo que estructuraba al Estado. Ese marco liberal era lo que debía superarse; pues era la sustancia misma que legitimaba a la legalidad del Estado-Nación. Un Estado plurinacional ya no podía partir de un marco normativo liberal. La novedad radicaba allí. La derecha más lúcida lo comprendió de ese modo. Por ello la insistencia en las autonomías se hizo asunto de vida o muerte.
El discurso autonomista no tenía nada que ver con la autodeterminación de los pueblos y las naciones. El modelo autonómico, en todas sus variantes, reafirmaba la fisonomía republicana del Estado, por ello bosqueja una estructura piramidal donde la descentralización de las funciones estatales no son nada más que la negociación de cuotas de poder entre los estamentos canonizados de la distribución liberal (gobierno, gobernaciones y municipios); por eso no es de extrañar que la “autonomía indígena” sea arrinconada al lugar más bajo siendo, en la práctica, cuasi imposible su implementación. Tampoco es de extrañar que, en los últimos años, la migración de ayllu a municipio sea lo más usual, pues ante la inexistencia de un marco normativo que ampare al ayllu –le dé existencia legal–, lo único posible es ampararse en el marco legal existente; el cual no consiente otras figuras que no sean las liberales, donde lo comunitario desaparece y sólo puede sobrevivir si se subsume a una normatividad burguesa, pertinente para el desarrollo exclusivo del capitalismo; lo cual significa la muerte de toda comunidad.
La adopción del proyecto del Estado autonómico empezó a revelar el carácter conservador de una izquierda en función de gobierno: la nueva derecha. Esto confirmaba la no pertenencia y falta de identidad de una izquierda que nunca supo en qué país estaba ni qué pueblo representaba. Por eso las críticas que la otra izquierda le hace al gobierno no tocan nunca el asunto neurálgico. Le oponen un socialismo anacrónico a un gobierno, cuyo horizonte socialista, le impide comprender la novedad que emana del nuevo sujeto plurinacional.
Habría que recordarles a los marxistas, de uno u otro lado, que una de las tres fuentes integrantes del marxismo –Lenin dixit– es el socialismo utópico francés, el cual fue posible, no sólo por la literatura utópica que inauguran Tomas Moro, Campanella y Bacon (los cuales hacen referencia siempre al Nuevo Mundo), sino por la influencia jesuita en Europa, que propagaban la forma de vida de las Reducciones como el modelo de convivencia utópica que encendió los ideales hasta de la revolución francesa. Esto quiere decir que la forma de vida que practicaban indios y jesuitas fue la inspiración del socialismo utópico. Lo mismo puede decirse de las ideas de democracia y libertad individual y hasta del sistema federal, las cuales no provienen de Europa sino de Amerindia. Europa, que procedía culturalmente de Roma y Grecia, respondía a tradiciones monárquicas que suprimían libertades individuales bajo regímenes despóticos. Tradición democrática no conocían, eso lo aprendieron de los indios; hasta el sistema de confederaciones de la liga Iroquesa fue el origen del sistema federal y de los Estados Unidos; el mismo concepto de “liga de las naciones”, que da origen a la ONU, es de origen indio.
Pero el eurocentrismo de la propia izquierda marxista fue lo que impidió siempre la consolidación de todo proyecto auténticamente nacional. Partir de lo propio nunca fue opción para una izquierda desprovista hasta de color local. Ese era el punto de inflexión que la llevó siempre a pactar con las elites conservadoras. Los prejuicios modernos los hermanaban siempre en contra de un alguien siempre señalado: el indio (eso explica el antimarxismo del indianismo). Por eso parten de un proletariado de libro, sin carne ni sangre, una abstracción que, una vez desaparecido, no importa, pues nunca realmente existió. Fueron los propios prejuicios modernos de la izquierda lo que le impidió trascender el credo capitalista y afirmarlo con más vehemencia, a costa siempre del sujeto real, concreto, que nunca llegó a conocer, por eso siempre se propuso eliminarlo: desarrollar, progresar y modernizarnos, partía siempre del presupuesto de que lo nuestro es inferior por naturaleza (racismo congénito moderno). La modernidad sólo fue posible excluyendo y negando toda otra forma de vida; por eso las revoluciones se hacen conservadoras: luchan contra el orden pero, al final, lo reafirman como lo único posible, porque no creen en otra cosa que no sea lo moderno.
Ahora la modernidad ha entrado en crisis terminal. Por eso el carácter revolucionario de nuestro proceso consistía en que, desde lo negado, se hacía posible imaginar un nuevo horizonte de vida, un nuevo Estado, una nueva política, una nueva economía. Pero, cuando se daban las condiciones objetivas de partir de lo más propio, la paradoja señorial nos mostraba que la dirigencia del proceso, las condiciones subjetivas, otra vez, no se hallaban a la altura del acontecimiento, entonces ¿qué podían hacer sino restaurar el mismo Estado del cual no eran libres? Como dicen los que saben: es más fácil, salir del mundo, que el mundo salga de uno.
La misma Constitución declara en su prólogo que “Bolivia es un Estado plurinacional… con autonomías”. No dice un Estado autonómico. La diferencia es lo que hay que aclarar. Desde la Asamblea hasta la actualidad, el gobierno ha gastado una considerable cantidad de recursos en contratar “expertos” en procesos autonómicos y teorías de la autonomía (entre los mismos asesores que tuvo el Ministerio de Autonomías figura gente que estuvo en las “mesas de concertación” y que, además, estuvieron siempre en contra del proceso constituyente); “expertos” que sabían bien de todo menos de lo más elemental: nuestro propio país. Nuestros intelectuales, consumidores netos de las ideas de afuera, se dieron a la tarea de imitar en suelo nuestro aquello que se teorizó en países como España, Bélgica, Canadá, etc.
Vale la pena recordar que en esos países aquellas teorías sólo fueron eso, teorías, pues todos ellos enfrentan, desde hace un buen tiempo, serias amenazas de desintegración que no pueden ser superados por ningún modelo autonómico. Porque la unidad nacional, necesaria en esta transición geopolítica global, no pasa por cuestiones técnico-administrativas, de descentralización, o por razones culturalistas. La vigencia y legitimidad de un Estado –y de su soberanía política– tiene que ver con algo que los propios clásicos de la filosofía moderna reconocen: el Estado es la consciencia del pueblo, es el universo ético de un pueblo hecho objetividad. El pueblo que se constituye en sujeto, instituye su universo ético como contenido normativo de su existencia política. Es decir, no hay nada más racional que partir de lo más propio, un pueblo que parte de sí se hace, de ese modo, real.
El modelo autonómico es apenas un modelo de administración de las funciones públicas; no llega a constituir una nueva normatividad porque es una expresión actualizada del paradigma liberal. Su popularidad consiste en que pretende responder a una necesidad: la mejora de la performance estatal. En ese sentido, su adopción, en el mejor de los casos, responde a inquietudes de carácter técnico. Como en la medicina, la política imperial produce la enfermedad para luego vendernos la vacuna; destruye la soberanía de nuestros Estados para después financiar modelos, que los producen las academias del norte para reafirmar nuestra dependencia. En ese sentido, los modelos autonómicos también pueden ser caballos de Troya, como el impulsado por los gringos para balcanizar a la ex Yugoeslavia.
Todo lo que predicaba la oligarquía camba provenía, en gran parte, de los famosos acuerdos de Rambouillet, del cual USA y la OTAN se sirvieron para acabar con la soberanía de aquel país. La negativa inicial al discurso autonomista fue por ello coherente; pero en la reposición del orden instituido, la misma retorica oligárquica fue asimilada, quedando el nuevo horizonte conceptual como un mero disfraz de la nomenclatura liberal que había sido restaurada bajo el apelativo de Estado plurinacional. No sabiendo en qué consiste aquello, se tenía que proponer un modelo estatal con algo; abrazar un modelo autonómico fue la única opción ante la ausencia de proyecto plurinacional. Por eso el Estado que se dedujo no podía acabar con la ley 1178 ni con el decreto 21060, porque lo único que se perfilaba era lo que ya había producido el neoliberalismo: un Estado administrador. Esta nueva descentralización de funciones en la ejecución pública, reactualizaba la ley de participación popular que, en los hechos, sólo había democratizado la pobreza y la corrupción.
Lo único logrado, hasta ahora, en el proceso autonómico, ha sido la inflación del aparato burocrático del Estado. Una vez respuesta la estructura liberal del Estado, además con el carácter de mero administrador que impuso el neoliberalismo, descentralizar aquello no conduce a hacer más eficaz las funciones estatales; sucede más bien lo contrario, pues para justificar delegaciones de poder y decisión, se tienen que incrementar conductos de transmisión de decisión y ejecución, lo cual ralentiza la propia gestión pública; sumado a ello la pugna hasta jurídica entre competencias que no siempre están definidas del todo.
Pero, y esto es lo grave, resulta hasta un contrasentido optar por una descentralización radical de algo cuya unidad es todavía bastante frágil. El gobierno parece haberse dado cuenta de ello, pero tarde (quizás por eso los estatutos patrocinados por el oficialismo no ceden mucho poder). La estructura liberal del Estado boliviano nunca produjo unidad nacional; siendo colonial y respondiendo a intereses que ni siquiera eran los propios, lo único que se requería era una fiel administración de aquella transferencia unilateral de valor hacia afuera: los intereses de afuera prevalecían ante los nuestros porque el Estado mismo estaba estructurado para hacer prevalecer aquello. Toda la estructura administrativa y legal que no fue desmantelada sino hasta reforzada, no ha hecho otra cosa que reponer la ineficiencia, la corrupción y hasta la desigualdad al interior del mismo gobierno. La legalidad vigente, así como no ampara nada que no sea el mercado y el capital y hace imposible otra economía que no sea el capitalismo, así le priva al Estado de identidad y universo ético propio. No parte de sí, por tanto, no vive para sí.
Un Estado plurinacional tenía la prioridad de reconstituir a las naciones que le constituyen y le dan sentido de vida. El contexto actual de crisis civilizatoria y crisis climática era el más idóneo para proponer, de modo hasta global, un nuevo paradigma como superación de la orfandad utópica que ha dejado una modernidad en crisis terminal.
Para consolidar una hegemonía (que no es dominación) se precisa consolidar una política de Estado, la cual, por legitimidad horizontal, tiene que hacerse doctrina estatal, es decir, ideología nacional. Si no hay esto primero, autonomizar sus funciones es un contrasentido, pues en la lucha por el poder, cuando ésta se ha universalizado hasta los estratos más bajos, sólo puede tener como fin la fragmentación y hasta la desintegración. Si la política de Estado no se ha hecho ideología nacional y doctrina propia de todo el conjunto estatal, el conjunto de competencias locales y nacionales no concurren sino hasta se oponen. Las autonomías mismas aseguran el poder local de las elites y, en una suerte de pacto fáustico, una vez “normalizado” el Estado, gobierno y oposición sólo juegan a quién dobla el brazo del otro.
Un proyecto estatal no es algo que se produzca por inercia institucional; no es lo técnico lo que prescribe la identidad y la soberanía de un Estado, sino lo político. El horizonte plurinacional, su clarificación, era la materia política de la nueva potencia popular; pero abandonado ese horizonte, lo que tenemos en la arena política es sólo discusiones de carácter técnico, cuando es lo político del Estado lo que no se halla resuelto. Esto se hizo manifiesto en las últimas elecciones, allí había de todo menos discusión política; ni siquiera el tema del mar provocó una seria reflexión de carácter geopolítico que proponga una consecuente política de Estado.
En esta coyuntura, cuando viene menguando el carácter revolucionario de nuestros procesos, el gobierno sólo apuesta a su sobrevivencia y, como no es capaz de producir hegemonía, opta por la dominación, es decir, por la legitimidad vertical (propia del poder que manda, no del poder que obedece). Poco ya importa el resultado del referéndum; lo triste es ver cómo el Estado plurinacional ha ido perdiendo su carácter revolucionario y ha ido reponiendo las prerrogativas del Estado liberal que queríamos superar. Performativizar las funciones estatales parece ser la única prioridad ahora, cuando la estabilidad lograda es sólo aparente. Kissinger dijo alguna vez que la estabilidad europea y gringa se la debía tan sólo al bienestar económico y se preguntaba, ¿qué pasará cuando ese bienestar acabe? Lo mismo podríamos preguntarnos ahora.
La estabilidad lograda es sólo circunstancial y aparente y no basta para afirmar lo esencial de todo porvenir estatal: la unidad nacional. Ésta es siempre acompañada del sentido de país que produce un proyecto que ha producido un máximo de disponibilidad común. Este máximo es lo que configura la unidad nacional. En nuestro caso, este máximo de nueva disponibilidad es lo que se había articulado en torno al horizonte propuesto por el sujeto plurinacional. En el proceso autonómico desaparece este sujeto y todo se reduce a la dictadura de las lógicas institucionales. Por eso se devalúa lo político en beneficio de lo técnico. Pero el Estado, como mero administrador es producto, precisamente, de un puro razonamiento técnico; ahora, como no se puede solucionar un problema con el mismo conocimiento que lo ha creado, resulta paradójico que, a nombre de Estado plurinacional, se pretenda constituirlo con la misma normatividad liberal que reivindican las autonomías.
En este sentido, reivindicar lo político del Estado quiere decir, explicitar el horizonte de sentido que han producido los pueblos y naciones indígenas, el sujeto plurinacional, para que el Estado encarne aquello como el contenido mismo de su existencia. Sólo dentro de aquello tendría sentido una descentralización político-administrativa, cuya prioridad manifiesta sea la reconstitución de los sistemas de vida indígena-originarios, la potenciación de su contenido comunitario, como el contenido propio de un Estado que se proponga la restauración del equilibrio sistémico de la PachaMama, condición sine qua non para resignificar un sistema de la producción cuyo criterio de racionalidad sea la producción y reproducción de la vida, como respuesta nuestra a la crisis climática que ha originado el capitalismo y el mundo moderno.  


La Paz, Bolivia, 19 de septiembre del 2015
Rafael Bautista S. 
autor de “la Descolonización de la Política.
Introducción a una Política Comunitaria”,

Plural editores, la Paz, Bolivia
rafaelcorso@yahoo.com

EL MOPOSI A LA HORA DE ELEGIR

Cuando las economías más desarrolladas del mundo como la China detienen su crecimiento empujando al desempleo a Países enteros que detienen su desarrollo atado al gigante asiático.

Cuando es este planeta totalmente convulsionado por la lucha entre el capitalismo feroz y los pueblos que pelean por sobrevivir, América Latina y en especial la Argentina se conforman como el “único” bloque en el mundo que mantiene su crecimiento y sus trabajadores y sus pueblos mantienen niveles de ocupación dignas.

Cuando vemos las imágenes de una Europa en llamas, producto de las mismas políticas liberales y de ajuste estructural que nosotros sufrimos desde 1976, consolidadas en los 90 y que culminaron en aquellas jornadas del 2001, donde un presidente que huyo en helicóptero no sin antes regar con sangre de trabajadores la Plaza de Mayo, que solo exigían por el derecho de vivir dignamente.
 
El MOPOSI, Movimiento Político Social Sindical Morón, como genuina expresión de los trabajadores y las organizaciones sociales del distrito y siendo conscientes que cualquier opción alternativa a la interrupción del proceso de desarrollo con inclusión social que hemos iniciado en el 2003, va a representar una catástrofe social y política que nos arrastrar a lo peor de nuestro no lejano pasado de desocupación y resistencia. Convocamos:

  • A votar a favor del gobierno que nos deja un País con la desocupación más baja de su historia, donde se erradico el hambre y la olla popular.
  • A votar a favor del gobierno que nos deja en inmejorables condiciones para avanzar sobre lo que nos falta: mas tierra, techo y trabajo para los que aun no lo tienen, como nos dice el Papa Francisco.
  • Convocamos a votar en contra de los que negociaron con las cloacas de Moron , los que cerraron la Cantabrica, los que produjeron el cierre de cientos de negocios en Moron con las mismas políticas económicas corruptas que hoy propone el Pro y sus economistas.
A la otra oposición, a la que pretende acompañar algunas medidas de nuestro proyecto y otras no, o que hace propuestas incumplibles, porque no dice de donde sacaran los fondos, les decimos, “NO ENGAÑEN A LOS COMPAÑEROS”, pues si los siguen los harán perder todo lo ganado, en manos de los prestamistas internacionales, a los que llamaran para meternos en deuda y mas deudas que habrá, que pagar para empezar de nuevo.
A los dirigentes el FPV, les advertimos que Nuestros Conductores, Cristina y Scioli nos han hecho razonar a “todos” en que hay que modificar errores de conducta, rectificar rumbos, modificar lo que haya que modificar y priorizar la unidad en defensa de un Proyecto común, donde el que gana gobierna y el que pierde acompaña, para que no seamos funcionales a quienes quieren destruir lo logrado por el Proyecto Nacional y Popular, en estos últimos trece años de gobierno del Frente Para la Victoria.
Algunos han elegido “quedarse fuera de la foto de la historia”, les dijo nuestra Presidenta Cristina a los industriales en su día para que no repitan errores del pasado.
  • Que la otra opción que los medios concentrados de comunicación subordinados al poder económico financiero nos muestran, nos van a volver a llevar al Moron de los comercios cerrados, de una Cantabrica vacia de empresas y a nuestras escuelas y parroquias convertidas en comedores para los hijos de los trabajadores desocupados.
SR. VECINO
  • No dejemos que el árbol de las justas demandas incumplidas nos tape el bosque de lo ya logrado, Moron no es una isla autónoma, forma parte de una Provincia y de un Pais que no quieren volver al pasado.
  • Por todo lo expresado convocamos a votar el 25 de Octubre a los candidatos del Frente Para la Victoria que hoy expresan el Proyecto Nacional que encarna nuestra Presidenta Cristina Fernandez de Kichner; Daniel Scioli como Presidente de la Nacion, Anibal Fernandez como Gobernador y Hernan Sabatella intendente.

GRACIAS NESTOR, GRACIAS CRISTINA VAMOS POR LO QUE FALTA

martes, 8 de septiembre de 2015

Defender a nuestra pieza en el gran tablero internacional

Por Daniel Chaves

   Partiendo de la premisa que sugiere el título para estas reflexiones, resulta imposible pensar a nuestra actualidad nacional desprendida del inquietante panorama internacional, a la vista de los acontecimientos que se superponen uno tras otro, sembrando muertes e incertidumbre hacia un devenir plagado de tormentas.

   Los procesos neoconservadores avanzan con considerable premura por la casi totalidad de las tierras latinoamericanas, apelando a diversas estrategias pero con un factor en común, que es la aplicación de los denominados “golpes blandos”, graduales aunque vorazmente desestabilizadores y que se pueden visualizar por estas horas arreciando contra los gobiernos legítimos de Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina. Cada cual con su esquema y en distintas etapas de desarrollo.

   Del otro lado de la trinchera, se evidencian esperables desgastes en los gobiernos populares, como lógica consecuencia de la continuidad al mando de los poderes ejecutivos, que han venido encabezando y defendiendo con más luces que sombras. Y aun así, las distancias programáticas, intelectuales y militantes que ostentan las fuerzas populares por sobre los integrantes del campo pro-imperialista, suelen ser más que significativas. No sería posible, de otro modo, conservar la iniciativa política contra quienes cuentan a su favor con el beneplácito del establishment en sus múltiples variables (multimedios, mayoría del poder judicial, servicios de inteligencia extranjeros, oligarquías locales, líderes políticos opositores, embajadores de las principales potencias del llamado Primer Mundo, etc.).

   Si el público lector se deja guiar por los dramas que ocurren en otras latitudes, y observa sin la lupa del conglomerado mediático opositor, los datos de nuestra realidad cotidiana, verá con simpleza que no todo está tan mal en nuestro país. Más bien por el contrario, y a lo largo de estos primeros ocho números de la publicación hemos abundado en demostraciones concretas de esto que se afirma en estas líneas.

Riesgo para el propio campo. Y superación del mismo

   Un riesgo en el que no debe caer la militancia del campo nacional y popular (entendiendo su importancia primaria por aquello de que “el fuego calienta desde abajo”) es caer, acaso por cierto conformismo emanado de arriba hacia abajo, en la “filosofía” de Groucho Marx, cuando entre hilarante y ácido, el humorista sostuvo “estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.

   A la larga, nada se sostiene sin avanzar, sin “profundizar”. Se entiende por “profundizar” un proceso emancipador, más allá y complementariamente a los logros concretos, avances tecnológicos, habitacionales, educativos, científicos, también la “profundización” de la coherencia y la consecuencia entre el pensamiento y la acción para alcanzar determinados objetivos. No todo da igual. Que se entienda claramente: no vale todo en la lucha por llegar a la cima, al menos si pretendemos respetar la búsqueda superadora y transformadora, en términos integrales, de nuestra sociedad.

   Es imprudente andar a los volantazos, haciendo giros abruptos entre lo que se afirmaba tiempo atrás sobre determinado asunto, y lo que se puede discursear en el presente y según cada circunstancia. Ahí se desploma toda consecuencia y emerge triunfante, ya en la cotidianeidad y no sólo en viejos sketch humorísticos, el “grouchomarxismo”.


   Superada esta peligrosa y cómoda tentación al estancamiento y el más venal oportunismo, cueste lo que cueste, pero con más debates, con más politización social, enriqueciendo la formación intelectual a escala masiva y redoblando la movilización popular no sólo para actos patrios y festivos… el futuro será nuestro. Por mayores operaciones que lancen en permanente bombardeo quienes tienen abundante fuerza financiera, jurídica, mediática e imperialista para erosionar gobiernos democrática y popularmente elegidos. Pero que carecen, siempre, de la razón en sus propósitos y fundamentos. 

“Nos estamos peleando por el mejor camarote del Titanic”

Se presentó el nuevo libro de Eugenio Zaffaroni ante nutrida concurrencia


 La Casa de la Cultura Popular “Diego Armando Maradona”, ubicada en los límites de Villa Sarmiento y Haedo, organizó la presentación del libro de reciente aparición, “El Derecho Latinoamericano en la fase superior del colonialismo”, de Eugenio Raúl Zaffaroni.

   Dicha actividad, moderada por el militante y referente local Lautaro Valenzuela, contó con la presencia de dirigentes políticos, personalidades de la docencia universitaria, estudiantes de Derecho y decenas de militantes de diversas agrupaciones del campo nacional y popular. Se incorporó, otorgándole más brillo a la actividad, el fiscal Jean Garcés, quien elogió a nuestro país en cuanto al trabajo que continúa librando vinculado a políticas de Derechos Humanos, y en la investigación y enjuiciamiento de los responsables de los crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar. Afirmó que en estos aspectos, Argentina aventaja a Chile y a España, países en los cuales prosigue una fuerte reticencia a investigar los horrores de sus dictaduras de corte fascistas.

Expone Zaffaroni

   El ahora Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Eugenio Zaffaroni, describió los elevados índices de muertes violentas que aquejan a América Latina, con puntos elevados en México y algunas ciudades de Guatemala, y aclaró que Argentina, Uruguay y Chile aún ostentan, en promedio, los índices menos elevados de toda la región.  “No es por azar… simplemente es porque estamos afuera de la ruta de la cocaína, tenemos menos contradicciones sociales, tenemos una sociedad quizás menos estratificada como la poseen países hermanos, una favelización menor”.

   Denunció el encubrimiento sistemático que otorgan los grandes emporios multimediáticos de México y Brasil (Televisa, O´Globo) sobre esta problemática, reduciendo la cuestión a un eventual asunto de “esencia salvaje” del nativo, lo cual connota un claro discurso racista y que desvía la atención de la responsabilidad que posee en esto el constante “proceso colonizador con el cual somete el imperialismo a estas naciones”.

   Arguyó que lo que ponen en juego los grupos del Poder real, es garantizar “sociedades 30-70, esto es, con un 30% de incluidos y 70% de excluidos, a los cuales se tiene que controlar de una manera perversa: haciendo que se maten entre los excluidos, y agudizando las contradicciones entre los mismos. En la medida en que se matan entre ellos no pueden dialogar; en la medida que no pueden dialogar no pueden coaligarse; y en la medida que no puedan coaligarse no podrán tener una intervención política positiva ni coherente. Y esa es la forma perversa de control que estamos teniendo en América Latina” puntualizó.

   Añadió el fenómeno de los “suicidios conscientes e inconscientes, una loca fabricación de vehículos de alta velocidad sin tener las carreteras apropiadas para ellos, se mandan casi todas las cargas –ante la falta de ferrocarriles- por carretera… ¡Nos vamos a matar todos!... sumémosle la gran discriminación que impone el alto costo de la medicina, y todos esos muertos antes de tiempo los vamos sumando en 10 años, nos hemos cargado en la región de una ciudad de respetables dimensiones. Es decir, nos hemos hecho nuestra bomba de Hiroshima sólo que con un poco de paciencia. Es un genocidio por goteo… Y tiene relación directa con el primer derecho por el que peleamos, que es el derecho al desarrollo y la independencia”.

   Definió a América Latina como “el resultado sincrético de todas las marginaciones del colonialismo en el planeta. Todo lo que despreciaron ellos se sincretiza entre nosotros”.
Finalizó su exposición alertando sobre los conflictos y los genocidios que depara el siglo XXI “me refiero a los efectos que va a producir el sistema de poder irracional que pesa sobre nosotros a escala mundial. Un 40% de la población –calculada generosamente- va consumiendo más de lo que necesita, y un 60% no tiene lo más básico para sobrevivir, y vamos agravando las condiciones de habitabilidad del planeta. La Tierra tiene mucho tiempo por delante, tiene su propia historia; los que no tenemos tiempo somos nosotros, que estamos caminando por arriba del planeta, de modo  que éste puede ´estornudar´ en cualquier momento y sacarnos cuando le molestemos demasiado. Y le estamos provocando el estornudo, con un proyecto de recalentamiento, trágico, que los países centrales se ocupan de ocultar, con aquello de que ´ya pasó en otras épocas´. Los científicos de Naciones Unidas dicen que si pasamos 2 grados de recalentamiento global las consecuencias son imprevisibles; hemos pasado ya 1 grado… y no paramos de seguir quemando petróleo, quemando carbón, sacando gas en fracking, y entre el carbón y el gas metano seguimos calentando este hornito en el cual vivimos todos. Lo cual puede generar desplazamientos masivos de poblaciones…” al tiempo que remató explicando que “este problema está vinculado al sistema de producción que se aplica en todo el planeta, al aumento de consumo, lo que constituye un sistema suicida. Y nos estamos peleando por el mejor camarote del Titanic, mientras el Titanic se encamina hacia el iceberg”, alertó y advirtió que el escenario trazado no está tan lejano, en tanto recordó que frente al riesgo de una subida del nivel de los mares, “la provincia de Buenos Aires podría sufrir una catástrofe, por lo cual ya las Fuerzas Armadas deberían ir ocupándose de organizar estas hipótesis de conflicto”.


   Exhortó a la audiencia a trabajar para forjar una sociedad y un mundo “menos irracional”, a los fines de evitar el panorama anteriormente descripto.